La edad para congelar los óvulos es clave para la efectividad. La vitrificación permite a la mujer retrasar su maternidad y programar el momento de quedar embarazada. Los grandes logros alcanzados con esta técnica han conseguido unas tasas de supervivencia de los ovocitos del 90%. Los especialistas de la Unidad de Reproducción HLA La Vega advierten que los óvulos pierden calidad si se realiza en edades avanzadas y las altas tasas que ofrece esta técnica descienden.
La decisión de retrasar la maternidad es hoy una realidad social. La mayoría de las parejas y mujeres buscan el primer embarazo en edades avanzadas que rondan los 40 años. Esta circunstancia se contradice con los parámetros biológicos femeninos que limita a los 35 años la óptima fertilidad de la mujer. Alcanzada esta edad, la fertilidad empieza a descender y las probabilidades de conseguir la gestación van mermando, fundamentalmente a partir de los 40.
Es en estos caso cuando el sueño de ser madre de muchas mujeres se desvanece, chocando con continuados intentos fallidos, y pasa a representar una obsesión que afecta al bienestar personal y de la pareja. La Medicina Reproductiva consigue romper con la barrera de la infertilidad en la mayoría de los casos, pero los procesos en edades avanzadas son complejos y en muchas ocasiones es necesario recurrir a óvulos de donantes jóvenes y fértiles para conseguir el ansiado embarazo.
Es necesario tener en cuenta que a efectos biológicos, la decisión de si en un futuro se quiere formar una familia ha de tomarse antes. La Medicina Reproductiva puede prevenir estas situaciones y ofrece la posibilidad de programar la maternidad con garantías. La vitrificación de ovocitos es la solución que hoy tenemos al alcance de todos; una sencilla técnica que permite posponer el embarazo preservando la fertilidad de los gametos femeninos con un altísimo porcentaje de éxito.
La edad es clave para los resultados
La vitrificación de óvulos surgió como un método para proteger la fertilidad de mujeres jóvenes que tenían que someterse a una cirugía de ovarios o a tratamientos oncológicos.
La edad a la que se congelan los óvulos es clave para la tasa de éxito, subrayan los profesionales de la Unidad de Reproducción HLA La Vega, y aunque la vitrificación puede realizarse en edades superiores a los 35 años, lo óptimo es preservar entre los 25 y los 35 años, etapa en la que se obtiene mayor cantidad de ovocitos y de máxima calidad.
“La mujer nace con un limitado número de ovocitos que se aproxima al millón, y que disminuye antes de la pubertad, quedando en unos 400.000. En cada ciclo menstrual ese número se suele reducir en 1.000. Esto significa que a partir de los 35 años la capacidad ovárica se encuentra en un 10% del total, y la calidad de los óvulos empieza decaer. El escenario resultante a los 40 años una escasa reserva de ovocitos óptimos para poder gestar un bebé sin fallos reproductivos o cromosómicos”, asegura el doctor Manuel Lloret, responsable del centro de fertilidad.
“La vitrificación es un procedimiento simple que ha revolucionado la criopreservación y es fundamental para el buen resultado de otros tratamientos reproductivos. Los grandes logros alcanzados con esta técnica han conseguido unas tasas de supervivencia de los ovocitos del 90%”, asegura el experto.
¿Cómo se realiza el proceso de vitrificación?
La técnica consigue congelar los ovocitos a una velocidad ultrarrápida junto con sustancias crioprotectoras, pasando de una temperatura de cultivo de 37ºC, a una temperatura de criopreservación de -196ºC, conservándose en nitrógeno líquido sin limite de tiempo, manteniendo intactas las células. La rapidez de congelación evita la formación de cristales de hielo que pueden dañar el óvulo, obteniendo inmejorables resultados clínicos, similares a los ciclos realizados con ovocitos en fresco.
La obtención de los óvulos tiene una duración de entre 15 y 30 minutos, en función del número de folículos, y su recogida se controla mediante una ecografía vaginal. El proceso se realiza bajo sedación y no necesita ingreso hospitalario. Terminada la extracción, la paciente descansa durante una un par de horas aproximadamente y puede seguir con su vida normal.